Breve introducción
Muchos de los miembros del Comité Central que fue elegido en
Harare, saben muy poco acerca de las diversas estructuras que permiten al Consejo Mundial
de Iglesias llevar a cabo sus actividades.
Eso no es de extrañar. Después de cada Asamblea se renuevan los órganos
rectores del CMI, enriqueciéndose con la inclusión de nuevos miembros. Ahora
bien, para que los miembros del Comité Central puedan poner a disposición del
Consejo sus experiencias y percepciones, deben estar familiarizados con la forma en que el
CMI trabaja. Algunos aspectos de las estructuras y procedimientos utilizados por el CMI se
parecen mucho, quizá, a los de sus propios contextos eclesiales, pero otros pueden ser
totalmente diferentes.
Este sentimiento de falta de familiaridad es probablemente más generalizado que de
costumbre después de la Asamblea de Harare, debido a las numerosas formas en que se
reiteró que ese encuentro del Jubileo apuntaba a un nuevo comienzo para el Consejo.
Como símbolo de ese sentimiento de un nuevo comienzo y para dar orientación a
ese respecto se redactó el documento Hacia un Entendimiento y una Visión
Comunes del Consejo Mundial de Iglesias (EVC). El Comité Central aprobó
este texto como un documento normativo en septiembre de 1997. Esta decisión fue la
culminación de no menos de ocho años de consultas y discusiones en el CMI y
sus iglesias miembros y con muchas otras entidades ecuménicas.
El Comité de Examen I acogió positivamente el documento EVC
llamándolo "un punto de partida en nuestro camino juntos hacia el nuevo milenio". La
Asamblea instó a que el documento EVC se utilice como "marco y punto de referencia"
para desarrollar y evaluar las actividades del Consejo durante los próximos años.
Aprobó asimismo varias enmiendas constitucionales que traducen algunas de las
conclusiones de este documento en nuevas disposiciones para las estructuras rectoras del
CMI.
Aún antes de la Asamblea, el Comité Central autorizó la aplicación
de una nueva "estructura programática y administrativa del CMI". En enero de 1999
entró en vigor esta nueva organización. Los miembros del personal están
aprendiendo a trabajar juntos en ese nuevo marco; al mismo tiempo explican las consecuencias
de esos cambios estructurales a los interlocutores con los que colabora el CMI en las iglesias,
las instituciones de cooperación y otras organizaciones.
Estas notas de introducción acerca de la estructura del CMI para el período
posterior a Harare se dividen en tres partes. Se trata, en primer lugar, de la labor de los
órganos rectores, en segundo lugar de los órganos consultivos y,
por último, de la organización interna del personal del CMI. A la luz del
entendimiento que se deriva del documento EVC, esta secuencia es importante, ya que destaca
"la identidad esencial del CMI como comunidad de iglesias" (EVC 3.12.1). Son los
órganos rectores y consultivos los que expresan de forma más clara esa identidad
como comunidad de iglesias, dado que todos los que sirven en esos órganos rectores y
la mayoría de los miembros de los órganos consultivos pertenecen a las iglesias
miembros del CMI. Las reuniones de esos grupos son importantes ocasiones de compartir que
se ofrecen a las iglesias, y sus miembros constituyen un importante canal de
comunicación entre la oficina del CMI en Ginebra y la vida de las iglesias miembros del
CMI.
Desde un punto de vista estructural, se hace una distinción entre los órganos que
son directamente responsables, en nombre de las iglesias, del gobierno y la
definición de las políticas del CMI y los diversos organismos que ellos
designan para dar asesoramiento y hacer recomendaciones en ámbitos
específicos.
Dado que cualquier examen de las estructuras de una institución es generalmente
abstracto, puede existir la tentación de no tener en cuenta la importancia de las
cuestiones estructurales. Por lo tanto, puede ser útil comenzar por recordar lo que dice
el EVC en relación con "El Consejo como organización":
Las estructuras son los medios por los que el Consejo procura en un momento determinado de
su vida manifestar de manera eficaz su realidad como comunidad de iglesias. Constituyen la
configuración básica del Consejo, el marco de acuerdos de trabajo particulares.
Los cambios en ese marco no se sustituyen a las percepciones ni niegan los valores de lo que
se ha hecho anteriormente, sino más bien reflejan un diálogo permanente entre
entendimientos y visiones (EVC, 3.13-3.14).
Como comunidad de iglesias y como instrumento para fortalecer
el Movimiento Ecuménico, el Consejo Mundial de Iglesias tiene un perfil
institucional...Sin embargo, el CMI como institución no debe estar paralizado por el
institucionalismo, porque su vocación de servir a las iglesias y al Movimiento
Ecuménico requiere que sea un organismo viviente, que responda a los nuevos
desafíos de estos tiempos en transformación, a los nuevos partícipes
ecuménicos, y que pueda discernir con mayor claridad su vocación
ecuménica.
Las líneas generales a continuación son una invitación a ese
"diálogo permanente entre entendimientos y visiones".


Los órganos encargados de gobernar y definir las políticas del
CMI son la Asamblea, el Presidium y el Comité Central con sus tres comités
permanentes: el Comité Ejecutivo, el Comité de Programa y el Comité de
Finanzas. Su mandato y responsabilidades, su composición y la forma de elección
de sus miembros están estipulados en los artículos III a VIII del Reglamento del
CMI.
Tanto el Comité de Programa como el Comité de Finanzas informan directamente
al Comité Central y se reúnen generalmente en las mismas fechas que éste.
Sin embargo, los trabajos de esos tres subcomités del Comité Central están
claramente interrelacionados, y para facilitar la coordinación entre ellos el Reglamento
prevé que algunos de los miembros de un comité lo sean también de los
otros.
Como su nombre lo indica, los órganos consultivos se establecen
para dar asesoramiento y hacer recomendaciones al Comité de Programa y al
Comité de Finanzas. Los órganos consultivos son un recurso indispensable para
quienes están encargados del gobierno del CMI. No sólo proporcionan
conocimientos especializados sobre diversas preocupaciones ecuménicas, sino que
permiten que un mayor número de representantes de las iglesias miembros participen
directamente en la vida y las actividades de esa "comunidad de iglesias".
Estas cuatro comisiones serán elegidas por el Comité Central. Aunque las
actividades de cada comisión estarán regidas por sus propios estatutos (que se
someterán a la aprobación del Comité Central en septiembre de 1999), las
comisiones presentarán informes al Comité Central por mediación del
Comité de Programa. No tienen autoridad sobre los equipos del personal ni sobre la
asignación de los recursos financieros y humanos.
Por lo que respecta a Fe y Constitución, el CMI cuenta con una comisión
permanente y una comisión plenaria; y la Comisión de Misión Mundial y
Evangelización tiene como complemento la Conferencia Mundial sobre Misión y
Evangelización. Estos dos amplios organismos facilitan una mayor participación
de las iglesias miembros y un lugar para representantes de las iglesias y otras entidades (como
la Iglesia Católica Romana) que no están vinculadas institucionalmente con el
CMI.
Como se mencionó anteriormente, cuando el Comité Central aprobó el
documento normativo EVC en septiembre de 1997, aprobó al mismo tiempo una
propuesta de "estructura programática y administrativa" del CMI. Esta nueva estructura
interna debía basarse en las percepciones de la naturaleza y la labor del CMI que se
derivaban del examen del EVC. Se destacó en particular la necesidad de crear una
estructura flexible que promoviera actividades integradas en todos los sectores del
Consejo.
Esencial en esta nueva estructura es la concepción del personal del CMI como un
"conjunto administrativo único", financiado por un presupuesto único integrado.
Por razones prácticas, el personal que participa en una misma tarea ha sido reunido en
equipos; y esos equipos están, a su vez, agrupados en cuatro grupos básicos.
Aunque a primera vista parecería que no son sino nuevos nombres para lo que se
llamaban previamente "unidades de trabajo" y "secciones", el cambio de terminología
apunta a un cambio importante y deliberado en los métodos y el estilo de trabajo.
Aunque se sigue insistiendo en la necesidad de competencia especializada por parte del
personal del CMI, en la nueva organización interna, se da particular importancia a la
disponibilidad del personal para trabajar en colaboración con sus colegas y con
interlocutores del exterior. También se pretende permitir que el Consejo pueda
responder de forma flexible e imaginativa a los nuevos problemas, preocupaciones y
desafíos que se planteen, sin tener que adaptar la propia estructura.
En cada equipo hay un coordinador (generalmente sobre una base rotativa) y un núcleo
de personal asignado por el Secretario General. Los coordinadores de los equipos se
reúnen con los miembros del Grupo de Dirección del Personal en el marco del
Grupo Consultivo del Personal. Las reuniones mensuales de este último grupo
están abiertas a todos los miembros del personal. El Grupo Consultivo del Personal es
un foro en el que los colegas pueden intercambiar ideas y reflexionar sobre los temas
importantes del orden del día, evaluar juntos las actividades del Consejo y, en general,
fomentar "un espíritu y una forma de trabajo que consolide y promueva la
integración, la cooperación y la colegialidad" (artículo IX, 5e del
Reglamento).
Órganos consultivos
Justicia, paz y creación
Mujeres
Jóvenes
Relaciones con las iglesias y la comunidad ecuménica
Relaciones regionales
Relaciones interreligiosas
En algunos de esos ámbitos de actividad puede ser más pertinente y eficaz
garantizar la necesaria competencia y participación en el trabajo del CMI que formar un
grupo consultivo permanente con un mandato de siete años. Al igual que las
comisiones, estos grupos consultivos estarán relacionados con el Comité de
Programa y no tendrán una autoridad directa sobre los equipos de personal.
Organización interna
Estas cuatro entidades cuentan con su propia estructura de toma de decisiones en la que el
CMI está representado y no actúan bajo la directa responsabilidad de los
órganos rectores del CMI ni tienen que informarlos directamente.
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