Consejo Mundial de Iglesias
COMITÉ CENTRAL
Potsdam, Alemania
29 de enero - 6 de febrero 2001
Documento No. PI 5


Aprobada

DECLARACIÓN SOBRE EL DESARME NUCLEAR,
LA POLÍTICA DE LA OTAN Y LAS IGLESIAS

La amenaza que cierne sobre el mundo la existencia de armas nucleares no desapareció con el fin de la Guerra Fría. La Conferencia de Examen del Tratado sobre la no proliferación de armas nucleares celebrada en mayo de 2000 finalizó con un "compromiso inequívoco de los Estados poseedores de armas nucleares de que eliminarán totalmente sus arsenales nucleares". Sin embargo, muchos otros acontecimientos de los últimos años -- el rechazo, en el Senado de los Estados Unidos de América, del Tratado de prohibición completa de los ensayos nucleares, la nuclearización de Asia meridional, el mantenimiento de actitudes similares a las de la época de la Guerra Fría con respecto a las armas nucleares por Rusia y los Estados Unidos -- han ido en la dirección opuesta: hacia el mantenimiento indefinido e incluso el aumento del potencial nuclear. La inquietante perspectiva de recurrir al uso de misiles con fines de defensa podría suponer un nuevo peligro para el control de las armas nucleares y el desarme. Existe el riesgo de perder la oportunidad actual de lograr un gran progreso hacia la eliminación de las armas nucleares. Debido en parte a los nuevos e importantes acuerdos sobre desarme nuclear celebrados después de 1987, y más especialmente como consecuencia de los apremiantes problemas que han planteado los conflictos no nucleares desde 1991, se ha dado a las armas nucleares una importancia menor entre las prioridades de las iglesias en relación con el desarme durante el último decenio del siglo XX. Una vez más, es importante que se oiga la voz de las iglesias a este respecto en este momento decisivo.

El programa de desarme nuclear

Entre los acontecimientos más positivos de los últimos años en materia de desarme, figura la renovada atención que se ha prestado al aspecto deseable y realizable de la eliminación de las armas nucleares. El debate sobre el futuro de las armas nucleares aún no ha concluido, y los Estados poseedores de armas nucleares distan mucho de estar dispuestos a tomar medidas inmediatas que lleven a su eliminación. Sin embargo, las líneas generales del programa mundial de desarme nuclear tienen ahora una amplia aceptación.

El Documento Final de la reciente Conferencia de Examen del TNP, aprobado por consenso, incluía un conjunto de medidas y principios importantes para orientar las actividades futuras de desarme nuclear. Entre ellas se contaba "un compromiso inequívoco de los Estados poseedores de armas nucleares de que eliminarán totalmente sus arsenales "militares" (aunque no se especificaba cuándo se cumpliría), así como el apoyo a una serie de medidas provisionales como "las medidas concretas acordadas para seguir reduciendo el grado de disposición operacional en que se encuentran los sistemas de armas nucleares" (reducción del nivel de alerta), y "un papel cada vez menor de las armas nucleares en las políticas de seguridad para reducir al mínimo el riesgo de que estas armas lleguen a utilizarse, y para facilitar el proceso de su total eliminación".

La resolución "Nuevo Programa", aprobada por una mayoría abrumadora en el último período de sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas (2000), se basaba directamente en el Documento Final del Tratado sobre la no proliferación (TNP). Los países que votaron a favor de la resolución fueron China, los Estados Unidos de América, el Reino Unido y todos los países de la OTAN excepto Francia, que se abstuvo. Únicamente tres países, Israel, India y Pakistán -tres países poseedores de armas nucleares que no son signatarios del TNP - votaron contra la resolución. Otros países se abstuvieron.

Estas decisiones demuestran que estamos próximos a alcanzar un consenso en cuanto a las líneas generales del programa mundial de desarme nuclear. No obstante, está por ver cuánto se tardará en traducir ese programa en hechos.

La política nuclear de la OTAN

Las decisiones fundamentales que adopten individual o colectivamente los Estados miembros de la OTAN tendrán una gran influencia en el futuro éxito o fracaso del programa de desarme nuclear.

En su nuevo Concepto Estratégico de 1999, la OTAN reafirmó su posición de que las armas nucleares son "la garantía máxima de la seguridad de los aliados", y se comprometía a mantenerlas "en el futuro previsible". Sin embargo, la Alianza también acordó llevar a cabo una revisión interna de sus políticas nucleares, como "diversas medidas para reforzar la confianza y la seguridad, así como la verificación, la no proliferación, el control de armamentos y el desarme".

Los resultados de esta revisión fueron presentados al Consejo de Cooperación del Atlántico Norte en diciembre de 2000. En el informe se mantenía el statu quo con respecto a la política sobre las armas nucleares, se reiteraba que la OTAN considera las armas nucleares "esenciales" para la seguridad de la Alianza, y se afirmaba la necesidad de mantenerlas "en el futuro previsible". En el informe también se afirmaba que "es evidente la necesidad de prolongar la presencia de armas nucleares subestratégicas en Europa, si bien a nivel mucho más limitado". Sin embargo, es significativo que el informe afirme que "las naciones de la Alianza reafirman su compromiso en virtud del Art. VI del TNP de proseguir las negociaciones de buena fe para la adopción inmediata de medidas encaminadas al cese de la carrera de armas nucleares y al desarme nuclear, así como a la celebración de un tratado sobre el desarme general y completo bajo un estricto y eficaz control internacional". También declara el apoyo de la OTAN a los trece puntos de actuación convenidos durante la Conferencia de Examen del TNP de 2000 y reiterados en la resolución "Nuevo Programa". Todas estas medidas son positivas.

Sin embargo, lamentablemente, el informe no da ninguna indicación sobre cómo piensa poner en práctica la OTAN estos compromisos, ni sobre cómo compaginar la decisión de mantener sus políticas nucleares actuales con esas medidas. No existe ninguna disposición específica relativa a la continuación del proceso de revisión, si bien es fundamental para el futuro de las medidas de desarme nuclear y no proliferación revisar las políticas nucleares de la OTAN a fin de que se ajusten al programa mundial de desarme nuclear.

El informe no adopta ninguna postura con respecto al programa nacional de defensa antimisiles de los Estados Unidos (NMD), aunque otros miembros de la OTAN han protestado enérgicamente al respecto y se sabe que actualmente están celebrando consultas sobre su repercusión. La decisión de septiembre de 2000 del Presidente Clinton para retrasar el despliegue del sistema ha sido revocada por la nueva Administración estadounidense, que ha declarado su intención de seguir adelante. Esa decisión podría dañar seriamente el régimen actual de control de armamentos, desarme y no proliferación.

Hasta el momento, los debates de la OTAN sobre política nuclear se han celebrado sobre todo a puerta cerrada. El reciente informe reconoce la necesidad de una mayor apertura y transparencia, y promete que "la Alianza continuará ampliando su compromiso con las organizaciones no gubernamentales interesadas, así como con las instituciones académicas y el público en general, y participará activamente en las discusiones y los debates relativos a las cuestiones de armas nucleares, y control de armas nucleares y desarme".

La voz de las iglesias

Las iglesias tienen una larga historia en el estudio de las cuestiones relativas a las armas nucleares y, en los últimos años, las iglesias europeas y norteamericanas han trabajado conjuntamente en cuestiones relativas a la política nuclear de la OTAN. En abril de 1999, el Consejo Canadiense de Iglesias, la Conferencia de Iglesias Europeas y el Consejo Nacional de Iglesias de Cristo de los Estados Unidos remitieron una carta conjunta a todos los miembros de la OTAN en la que declaraban que "contrariamente al actual concepto estratégico de la OTAN, las armas nucleares no garantizan, ni pueden garantizar, la seguridad. Solamente aportan inseguridad y peligro con su promesa de aniquilar la vida misma y causar estragos en el ecosistema mundial del que depende la vida".

Los Consejos hicieron un llamamiento a los gobiernos de todos los Estados miembros de la OTAN para que garanticen que la Alianza, al definir su política:

Como parte de esa misma iniciativa, el Consejo Mundial de Iglesias remitió una carta similar a los gobiernos de todos los Estados poseedores de armas nucleares que no son miembros de la OTAN.

Consulta de Bruselas

En fecha más reciente, el CMI ha contribuido a organizar una reunión internacional de representantes de iglesias con el fin de estudiar las respuestas de las iglesias al examen de la política nuclear de la OTAN. A este acontecimiento, que tuvo lugar en Bruselas los días 5 y 6 de octubre de 2000, asistieron miembros de las iglesias estadounidenses, canadienses y europeas, con funciones de política pública, miembros de comités e instituciones denominacionales y ecuménicos, representantes del Consejo Canadiense de Iglesias, de la Conferencia de Iglesias Europeas, del Consejo Nacional de Iglesias de Cristo en los Estados Unidos, y del CMI. Fueron asistidos por especialistas en materia de seguridad y control armamentístico, y tuvieron la oportunidad de asistir a una reunión con un alto funcionario de la OTAN. En la consulta se acordó:

Acción ecuménica

La reanudación de los debates actuales sobre el futuro de las centrales nucleares y sobre los efectos para la salud de la población civil y del personal militar de la utilización de armas de uranio empobrecido vuelven a conmover a la opinión pública, y suscitan nuevas cuestiones graves. Es necesario que las iglesias realicen ahora esfuerzos colectivos ya que pueden hacer una importante contribución a la sensibilización del público por lo que respecta a las vitales decisiones en materia nuclear con que se enfrentan los países de la OTAN, a fin de fomentar una mayor transparencia en los procesos de adopción de decisiones de la OTAN, y de apoyar la exigencia del público para que se avance verdaderamente hacia la eliminación de las armas nucleares.

Una forma en que la comunidad ecuménica podría participar directamente en el proceso de revisión que lleva a cabo la OTAN sería enviar una delegación de dirigentes de iglesias representativas del CMI para que se reunieran con ministros y funcionarios de gobiernos de los principales Estados no nucleares de la OTAN. Esas visitas coordinadas tendrían por objeto exhortar a los Estados mencionados a trabajar para garantizar que las políticas nucleares de la OTAN se ajusten a las obligaciones en materia de desarme nuclear asumidas en el Tratado de No Proliferación, reafirmadas y ampliadas en el Documento Final de la Conferencia de Examen del Tratado sobre la no proliferación, 2000, y en la reciente resolución de la Asamblea General de las Naciones Unidas sobre el " Nuevo Programa". Esas reuniones podrían servir también para fomentar una mayor transparencia y acceso público a los procesos de adopción de decisiones de la OTAN en cuestiones nucleares. Además, esa medida contribuiría a que el público se diera cuenta de la importancia que sigue teniendo el desarme nuclear tanto en la comunidad ecuménica como fuera de ella.




Declaración sobre el desarme de armas nucleares

El Comité Ejecutivo del Consejo Mundial de Iglesias, reunido en Berlín los días 26 y 27 de enero de 2001,

Reitera ssu profunda y constante preocupación por la amenaza que continúa cerniéndose sobre la Creación debido a la existencia de armas nucleares,

Acoge complacido el éxito de la Sexta Conferencia de Examen del Tratado sobre la no proliferación de mayo de 2000,

Acoge complacido el Documento Final de la Conferencia de Examen que establece un nuevo programa mundial de desarme nuclear,

Manifiesta su satisfacción por el apoyo generalizado de que ha sido objeto la resolución "Nuevo Programa", aprobada por la Asamblea General de las Naciones Unidas en su 55 periodo de sesiones (Asamblea del Milenio 2000), que reafirma el compromiso de los Estados de continuar su programa de desarme,

Toma nota de la importancia de continuar las deliberaciones entre Estados miembros de la OTAN, y dentro de esos mismos Estados, sobre la política nuclear de la OTAN y el futuro del desarme nuclear,

Destaca la vital importancia de garantizar que las políticas de los miembros de la OTAN y de la propia OTAN se ajusten a las obligaciones asumidas por los Estados en virtud del Tratado sobre la no proliferación y sean coherentes con el cumplimiento del programa mundial de desarrollo nuclear, y

a la luz de las recomendaciones formuladas en la reunión internacional de representantes de iglesia celebrada en Bruselas en octubre de 2000,

Hace un llamamiento a los Estados miembros de la OTAN y a la propia OTAN para que garanticen que sus políticas en materia de armas nucleares se ajusten a las obligaciones asumidas por los Estados del Tratado sobre la no proliferación y sean conformes a los propósitos del programa de desarme nuclear mundial y, en particular:

Alienta a los Estados miembros de la OTAN y a la propia OTAN a que den pruebas de mayor transparencia y acceso público a los procesos de adopción de decisiones de la OTAN sobre cuestiones de armas nucleares;

Pide al CMI que, en consulta con la Conferencia de Iglesias Europeas, el Consejo Nacional de Iglesias de Cristo de los Estados Unidos y el Consejo Canadiense de Iglesias, organicen una delegación de dirigentes de iglesia para que se reúnan con ministros y funcionarios gubernamentales de los principales Estados no nucleares de la OTAN con el fin de alentar a esos Estados a que apoyen las políticas mencionadas;

Pide además al CMI que organice procesos similares sobre la función de las armas nucleares y las formas de conseguir el desarme nuclear en otras regiones del Consejo Mundial de Iglesias, como el Nordeste Asiático o el Oriente Medio; y

Hace un llamamiento a las iglesias miembros, en el contexto del Decenio para Superar la Violencia, para que renueven su testimonio de paz y desarme mediante la educación, la sensibilización del público y la defensa para superar la permanente amenaza de las armas nucleares.


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