Permaneceremos Juntos
La prueba de nuestra vocación ecuménica



De izquierda a derecha y de arriba a abajo, las imágenes son: 1, 2 & 3: Salvador de Bahía, Brasil, 1996: Conferencia Mundial sobre Misión y Evangelización (Fotos: Chris Black/CMI).

El vínculo entre la unidad de la iglesia y su misión en el mundo se expresa en la oración de Jesús para que sus discípulos fueran uno para que el mundo crea.

La prueba
de nuestra vocación
ecuménica


La visión ecuménica de la unidad de la iglesia debe mucho a quienes fueron enviados como misioneros a otras tierras a finales del siglo XIX y comienzos del XX.

Pero a medida que las iglesias establecidas por esos misioneros comenzaron a tener voz independiente en el CMI, fue desarrollándose una comprensión más crítica de la misión extranjera occidental.

Los misioneros a menudo estuvieron al servicio de los poderes coloniales que los acompañaban pero rara vez escucharon a aquellos a quienes anunciaban el Evangelio. Con frecuencia confundieron la vocación de proclamar el mensaje del cristianismo con la imposición de sus propias ideas culturales y normas.

Como observó en 1982 la importantísima Afirmación Ecuménica sobre Misión y Evangelización del Consejo Mundial, muchas personas se han alejado del cristianismo por lo que han visto en la vida de los cristianos.

Y, sin embargo, sigue en pie el llamamiento a ser todos testigos de la fe cristiana, porque «todas las personas tienen derecho a oír la buena nueva».

La importancia de la tarea misionera en la búsqueda de la unidad de la iglesia fue expresada por Philip Potter, ex secretario general del CMI, en una alocución a un sínodo de obispos católicos en 1974:

La evangelización es la prueba de nuestra vocación ecuménica... El desafío con que se enfrentan hoy las iglesias no es tanto la indiferencia del mundo moderno ante el mensaje evangélico, sino más bien la renovación de su vida y su pensamiento para que sean auténticos testigos de la integridad del Evangelio.



Próximocartel: Solidaridad con las mujeres
Tabla de contenidos: Permaneceremos Juntos

© 1998 Consejo Mundial de Iglesias | Para comentarios: webeditor