Permaneceremos Juntos
Un movimiento de resistencia contra el fatalismo



De izquierda a derecha y de arriba a abajo, las imágenes son: 1: Guatemala: Mercado (Foto: Maryse Pegat-Toquet/CMI) 2: Ginebra, Suiza, 1997: Decimoquinto período de sesiones del Grupo de Trabajo de las Naciones Unidas sobre Poblaciones Indígenas (Foto: Catherine Alt/CMI) 3: Guatemala: Mercado (Foto: Maryse Pegat-Toquet/CMI) 4: Glion, Suiza, 1986: Carl-Friedrich von Weizsaecker en la Consulta Internacional sobre Justicia, Paz e Integridad de la Creación (Foto: Peter Williams/CMI).

«Justicia, Paz e Integridad de la Creación» (JPIC) fue un tema central del Consejo Mundial de Iglesias a partir de la Asamblea de Vancouver, celebrada en 1983."

Un movimiento
de resistencia
contra el fatalismo


No se trataba de que el Consejo emprendiera nuevos programas : el objetivo de JPIC era, más bien, instar a las iglesias a que se comprometieran mutuamente a combatir la injusticia, la guerra y la violencia, y la destrucción del medio ambiente.

Una idea clave era la de que esa lucha por los tres objetivos de JPIC es una sola lucha y que comprometerse en ella no es una opción más para las iglesias, sino que forma parte integrante de su propia naturaleza.

Hasta entonces el Consejo había dedicado mucha más atención a la justicia y a la paz que a la creación. Al plantearse ahora un nuevo debate ecuménico sobre la creación, se puso especial empeño en escuchar a teologías diferentes de la occidental, basada sobre el dominio de los seres humanos sobre la creación.

Entre las voces que se oyeron no faltaron las de los pueblos indígenas. La toma de conciencia de la comunidad ecuménica de las preocupaciones de esos pueblos cobró mayor importancia con la presencia de indígenas de Canadá en la Asamblea de Vancouver y de aborígenes australianos en la Asamblea de Canberra.

Enfrentados a las fuerzas de la muerte, los pueblos indígenas y otros que se han visto forzados a la marginación han enseñado al Movimiento Ecuménico lecciones sobre la esperanza como las que se expresan en el documento final de la Convocación de JPIC en Seúl en 1990:

La conversión es la puerta hacia una nueva y firme esperanza: la convicción de que el curso de la historia puede cambiar. Pero a menudo nos asaltan dudas. La esperanza cristiana es un movimiento de resistencia contra el fatalismo. Queremos compartir esta esperanza con todas las personas. Queremos aprender de su experiencia y de la esperanza con la que se sostienen en su lucha.



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