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Durante los años noventa, tensiones que habían permanecido latentes entre grupos étnicos y nacionales desencadenaron conflictos abiertos en muchas partes del mundo.
El ministerio
Lamentablemente, las fidelidades religiosas, en lugar de servir como recurso para la solución pacífica de esos conflictos, a menudo son utilizadas para atizarlos. Cuando las convicciones religiosas de uno o más bandos en conflicto se identifican a sí mismas como cristianas, la situación es particularmente dolorosa para las iglesias.
Ese fue el caso en dos de las grandes tragedias de los años noventa: la guerra civil en la ex Yugoslavia y el genocidio en Rwanda, país de África que cuenta con el porcentaje más alto de cristianos.
Conflictos así interpelan al Consejo Mundial de Iglesias, así como a la comunidad ecuménica mundial y le recuerdan el firme compromiso que ha contraído de formar una única familia humana en la justicia y en la paz. ¿Cómo puede el CMI ayudar a las iglesias a desempeñar un ministerio de reconciliación?
El llamamiento a ese ministerio y los costos que conlleva fueron descritos de esta forma por la Asamblea de Canberra en 1991:
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![]() De izquierda a derecha y de arriba a abajo, las imágenes son: 1: Tanzanía: distribución de alimentos en el campamento de refugiados de Benaco (Foto: Don Edkins/CMI) 2: Ex Yugoslavia, 1995: campamento de refugiados de Zenica (Foto: Hugh McCullum/CMI) 3: Ex Yugoslavia, 1992: distribución de alimentos y medicamentos a los refugiados de Bosnia-Herzegovina (Foto: A.Hollman/ACNUR). |