![]() De izquierda a derecha y de arriba a abajo, las imágenes son: 1: China, 1987: Anuncios publicitarios en las calles de Beijing (Foto: Peter Williams/CMI) 2: Mozambique: comercio de venta en divisas, Maputo (Foto: Peter Williams/CMI) 3: Industria (Foto: CMI). |
El Consejo Mundial de Iglesias siempre ha insistido en que la búsqueda de la unidad de la iglesia está inseparablemente relacionada con la realidad de que la humanidad es una sola familia que vive en un solo mundo.
Una "unidad"
La esperanza de un nuevo orden mundial en los años de posguerra, en el que instituciones internacionales como las Naciones Unidas o el propio CMI desempeñarían un importante papel para superar las divisiones del pasado, se vieron a menudo frustradas durante los cuarenta años siguientes de Guerra Fría. Entre tanto, cada vez eran más las voces que alertaban a las iglesias sobre una brecha tal vez más profunda en la familia humana: la que se estaba abriendo entre el Norte y el Sur.
Con el final de la Guerra Fría en los primeros años de la década de los noventa, y con el triunfo de la economía de mercado sobre los sistemas socialistas, volvió a hablarse de un nuevo orden mundial. La expresión Ğun solo mundoğ se interpretó cada vez más en el sentido de un mercado único.
El CMI ha expresado duras críticas contra ese proceso de "mundialización". Un texto del Comité Central en 1997 llama la atención sobre una notable divergencia entre dos concepciones de la unidad:
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