Permaneceremos Juntos
Una comunidad humana renovada



De izquierda a derecha y de arriba a abajo, las imágenes son: 1: Ginebra, Suiza, 1994: Desmond Tutu en el CMI (Foto: Peter Williams/CMI) 2: Noordwijerhout, Países Bajos, junio de 1980: Consulta sobre el racismo (Foto: CMI) 3: 28 de agosto de 1963: Martin Luther King en la "marcha de Wáshington" (Foto: Keystone).

El Programa de Lucha contra el Racismo (PLR) tiene su origen en la Cuarta Asamblea del CMI, celebrada en Uppsala en 1968: un año de fermentación y desorden en muchos lugares del mundo. En los años que siguieron, el tema de Uppsala, « He aquí, yo hago nuevas todas las cosas», se reflejó en una serie de nuevas iniciativas y programas del CMI.

Una comunidad
humana renovada


Los delegados de la Asamblea se sentían muy concernidos por las proporciones que había adquirido el problema del racismo. Martin Luther King Jr, líder estadounidense del movimiento pro derechos civiles, que tenía que pronunciar el sermón inaugural en Uppsala, había sido asesinado cuatro meses antes. Invitado en lugar de King, el novelista afroamericano James Baldwin se preguntaba: «¿Conserva aún la civilización cristiana la energía moral, la osadía espiritual, para arrepentirse y renacer?»

Por sus estudios sobre el racismo en todas sus dimensiones, desde la económica a la teológica, pasando por la educativa, y especialmente por el apoyo que prestó a los movimientos de liberación en África meridional, el PLR fue aplaudido por muchas de las víctimas de aquella lacra. Pero tropezó también con una fuerte oposición en muchos ámbitos eclesiásticos y laicos. Su tarea obligó a las iglesias a considerar seriamente la posibilidad de actuar en vez de limitarse a hacer declaraciones en nombre de la comunidad renovada, como proponía la Asamblea de Uppsala:

Desgarrados por nuestras diferencias y tensiones, no sabemos aún cómo vivir juntos. Pero Dios hace nuevas todas las cosas. Cristo quiere que su Iglesia prefigure una comunidad humana renovada. Por consiguiente nosotros, los cristianos, manifestaremos nuestra unidad en Cristo formando una verdadera comunidad de personas de todas las razas, clases, edades, convicciones religiosas y políticas allí donde estemos.



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