Permaneceremos Juntos
Los necesitados: nuestros prójimos



De izquierda a derecha y de arriba a abajo, las imágenes son: 1: Albania, 1993: taller de fabricación de velas en Berat 2: Etiopía, 1994: campesino en el cafetal que le permite generar ingresos para subvenir a las necesidades de la familia 3: Eritrea, 1994: A cambio de alimentos, la población local es mano de obra para la construcción de un nuevo dique (Fotos: Peter Williams/CMI).

Estar al servicio de las necesidades de los seres humanos ha sido siempre un objetivo clave para el Consejo Mundial de Iglesias.

Los necesitados:
nuestros prójimos


La ayuda ecuménica intereclesial comenzó movilizando los recursos de las iglesias para aliviar el sufrimiento de las comunidades afligidas por situaciones de urgencia: hambre y sequía, tempestades e inundaciones, terremotos e incendios, guerras y conflictos civiles. El papel del CMI consistió en canalizar con espíritu ecuménico las donaciones y la ayuda material, velando por que llegaran a los más necesitados, cualquiera que fuera su afiliación religiosa.

Pero a lo largo de los años sesenta fue imponiéndose la idea de que este servicio diaconal debía ir más allá de la simple caridad para extenderse a proyectos y programas de desarrollo económico y social.

No tardarían en plantearse graves problemas al optimismo inicial y a muchos de los supuestos sobre el desarrollo de esa etapa. Pero promover la justicia sigue siendo el centro del mensaje y la misión del CMI.

Esta motivación aparece claramente en las palabras del informe de la sección sobre Desarrollo Económico y Social en el Mundo de la Asamblea de Uppsala en 1968:

Las estructuras políticas y económicas "gimen" bajo el peso de graves injusticias. Pero no nos desesperamos, porque sabemos que no somos juguetes del destino. En Cristo, Dios ha penetrado en nuestro mundo y en todas sus estructuras, y ha conseguido ya la victoria sobre todos los «principados» y «potestades». Vivimos hoy día en un mundo en el que las personas necesitadas de todos los continentes son nuestros vecinos -- nuestros prójimos -- y están bajo nuestra responsabilidad. Los cristianos deberían estar en la vanguardia de esa lucha por promover la participación de todos en una sociedad universal y responsable basada en la justicia para todos.



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