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Las iglesias miembros del CMI y las organizaciones ecuménicas llevan
más de 50 años esforzándose para responder a las necesidades
de las personas desarraigadas. Hasta 1999, esas actividades eran coordinadas
por el Servicio de Refugiados y Migrantes del CMI. En enero de 1999, la
responsabilidad se transfirió al equipo de Relaciones Internacionales, que
reúne la labor de la Comisión de las Iglesias para Asuntos Internacionales
(CIAI) y el Servicio de Refugiados y Migrantes.
La labor del Programa se sitúa a nivel de las iglesias miembros locales y del ámbito de influencia del Consejo. Su objetivo es aportar una perspectiva ética mundial sobre los problemas que afectan a los refugiados, a las personas desplazadas dentro de sus propios países y a los migrantes que buscan un mejor futuro en el extranjero. Las orientaciones para el programa las formulan las iglesias miembros del CMI, los grupos de trabajo regionales y la Red Ecuménica Mundial sobre los Desarraigados. La favorable acogida que tuvo la invitación del Comité Central del CMI a las iglesias miembros, de conmemorar 1997 como Año Ecuménico de Solidaridad de las Iglesias con los Desarraigados ilustra bien el grado de implicación de las iglesias de todo el mundo por lo que respecta a ese problema. Desde sus comienzos en 1946 como Servicio de Refugiados (que precedió a la formación del CMI), ha llevado a cabo una labor propulsora y catalizadora centrada en torno a cuatro objetivos principales: La principal prioridad del programa es dar los medios necesarios a las iglesias para que puedan expresar su solidaridad, promuevan la causa de los refugiados y migrantes y ejerzan un ministerio para con esas personas. La capacitación es un elemento central de todas esas actividades. En la última mitad de siglo, el programa ha desempeñado un papel primordial por lo que respecta a la respuesta de las iglesias y también de la sociedad civil a las causas y consecuencias del desplazamiento forzado de las personas en todo el mundo. El programa colabora activamente con otras organizaciones cristianas internacionales y organizaciones internacionales de la sociedad civil. También ha establecido vínculos fundamentales de colaboración con las principales organizaciones internacionales que se ocupan de los problemas de los refugiados, las personas desplazadas al interior de su país y migrantes, en particular, el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), la Oficina Internacional del Trabajo (OIT) y el Consejo Internacional de Organismos Voluntarios (CIOV). El programa goza hoy de un alto grado de credibilidad en sus actividades e iniciativas de promoción y defensa por cuanto su labor se lleva a cabo sobre la base de una relación directa con interlocutores activos en esa causa a nivel local, nacional, regional y mundial. Los miembros del personal que trabajan en el marco del programa han adquirido una experiencia adquirido una experiencia especializada en cuestiones, políticas y programas relativos a los refugiados, personas desplazadas al interior de su país y migrantes. En el amplio e interrelacionado programa del equipo de Relaciones Internacionales destacan cinco ámbitos de acción: |
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