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COMITÈ CENTRAL 1999 No. 1


26 de agosto de 1999

UN ECUMENISMO ABIERTO ENFATIZA MODERADOR DEL CONSEJO MUNDIAL DE IGLESIAS


La necesidad de trabajar por un modelo ecuménico abierto y dispuesto a renovarse señaló Aram I, moderador del Consejo Mundial de Iglesias (CMI), en su informe al Comité Central de esta entidad que se reúne en esta ciudad entre el 26 de agosto y el 2 de setiembre. En otra parte de su alocución, el moderador instó a superar un modelo de "iglesia-museo", al manifestar que "la iglesia no es un museo, destinado a mantenerse inmutable o intocable" sino que está en constante interacción con el mundo y, por lo tanto, debe buscar formas más pertinentes de expresarse a sí misma a través de nuevos modelos de diálogo y de misión. El moderador, quien tiene el cargo de católicos de Cilicia, de la Iglesia Ortodoxa Armenia, se dirigió de esta manera a los 158 integrantes del Comité Central del CMI que se reúnen por primera vez luego de haber sido electos en la VIII Asamblea General del CMI que se realizó en Harare, Zimbabwe, en diciembre de 1998.

En su informe, Aram I retomó varios de los temas que fueron debatidos durante la VIII Asamblea General y enfatizó que la misión de la iglesia en el siglo que está por comenzar debe ser el de una comunidad de fe que responda a los problemas y necesidades concretas del mundo en el marco de la visión inclusiva del Evangelio. El moderador consideró también que el CMI debe ser un instrumento al servicio de las iglesias. Debe actuar en situaciones en que las mismas se ven obligadas a permanecer en silenci, para ser la voz de las iglesias y, cuando éstas no pueden estar juntas, el CMI debe proporcionar sus servicios como facilitador. En este sentido, citó como ejemplo la acción del CMI durante la reciente guerra en Kosovo, donde el organismo ecuménico no sólo colaboró en el nivel humanitario sino que también acompañó a las iglesias en la zona en conflicto y emitió declaraciones públicas en favor de la justicia, la paz y la no discriminación entre las diferentes etnias y pueblos. La prioridad en establecer relaciones que construyan la comunidad ecuménica, sobre una base de reciprocidad, fue resaltada por este líder cristiano de Oriente Medio. En este sentido, destacó la importancia de la Comisión Especial para el diálogo ortodoxo-protestante dentro del marco del CMI, creada por mandato de la asamblea de Harare, y que se espera que celebre su primer reunión antes de fin del año en curso.

La función de profundizar, renovar y fortalecer la comunidad de iglesias como meta principal del CMI es uno de los mandatos que obtuvieron un remozado vigor en la asamblea de Harare. Para Aram I, la comunión entre las iglesias perderá su sentido de integridad y su fuerza si no se anticipa el objetivo de unidad visible mediante un compromiso misionero y un testimonio común.

El moderador también tuvo una mirada crítica hacia el legado que el siglo XX deja para el movimiento ecuménico. En este marco, Aram I destacó los desafíos que implica el fuerte individualismo que caracteriza a la sociedad de fin de siglo que, en el plano religioso, "ha inducido el resurgimiento de movimientos religiosos militantes y sectarios así como de nuevos cultos en detrimento de las iglesias institucionales y las religiones tradicionales". También señaló al tema de la identidad étnica como fuente de algunos de los problemas más complejos de la actualidad. "La religión y la etnicidad están estrechamente relacionadas... Las iglesias se encuentran a veces divididas entre los imperativos del Evangelio y sus lazos y obligaciones étnicas. Muchas de nuestras iglesias han debido enfrentarse y continúan enfrentándose a esta situación".En este sentido reconoció que si bien las religiones pueden ser utilizadas fácilmente para exagerar los estereotipos del enemigo, también pueden desempeñar un papel central al establecer puentes y canales de comunicación y reconciliación entre comunidades enemigas. Se refirió, además, a las luchas actuales por el poder mundial y a las nuevas formas de imperialismo, racismo y colonialismo que han surgido en los últimos años. "El mundo se manifiesta frágil desde un punto de vista ecológico, económico, político, moral y espiritual", dijo. Consideró que es primordial que las iglesias del CMI vuelvan a dar un lugar importante a las cuestiones éticas, trabajando de manera conjunta un marco general de valores que sustenten la convivencia, pongan fin al deterioro ecológico y eviten la desintegración espiritual del tejido social. "Para evitar la destrucción ecológica y moral del próximo siglo es necesario que el mundo viva bajo el temor de Dios", afirmó Aram I.

El líder ecuménico finalizó su alocución reconociendo el surgimiento de un ecumenismo renovado en distintas partes del mundo que da lugar a un ecumenismo de base, entre el pueblo de Dios, capaz de superar las barreras institucionales y confesionales, con creatividad y perspectiva amplia. "Tenemos que estar preparados para lo inesperado: para las buenas sorpresas del Espíritu Santo, pero también para las malas sorpresas de los ‘poderes y principados del mundo'. Empujados por el Espíritu y sostenidos por la visión común, estamos firmemente dispuestos a continuar nuestro camino de esperanza", concluyó.


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