Consejo Mundial de Iglesias

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Comité central
29 de enero - 6 de febrero 2001
Potsdam, Alemania

29 de enero de 2001

En la Alemania unificada, el Secretario General del
Consejo Mundial de Iglesias reflexiona sobre los
nuevos desafíos de la organización


"Henos aquí reunidos en Alemania por cuarta vez. Durante los doce años transcurridos desde la reunión de Hannover se han producido cambios espectaculares en Europa y en el mundo que se reflejan de forma tangible aquí en Berlín", expresó el Dr Konrad Raiser, Secretario General del CMI, en su informe presentado en la mañana de hoy ante el Comité Central reunido en Potsdam hasta el próximo día 6 de febrero. El Dr. Raiser, quien ha ocupado esta responsabilidad desde 1993, aprovechó también la ocasión para agradecer la hospitalidad de las iglesias alemanas y la calurosa recepción ofrecida.

En su informe, Raiser destacó, en primer lugar, el contexto alemán en que se celebra la reunión, pues Alemania en tres ocasiones anteriores tuvo la oportunidad de acoger al Comité Central, pero entonces reinaba en el país la problemática de la división. Raiser recordó cómo durante la reunión de Hannover en 1988, "se pudieron observar los primeros signos de los cambios que habrían de producirse en Europa".

Al referirse a la situación que vive la nación, destacó que ahora "Alemania está unificada y que vive un proceso de curación". Subrayó además, los retos que ha enfrentado el país tras el derrumbe del comunismo, cuando nuevas manifestaciones de racismo tienen lugar en varias partes de Europa. "Aún estamos confrontados con una mentalidad exclusivista, defensiva y agresiva que demoniza al otro, proyectando estereotipos, y reacciona con intolerancia a todo lo que parece extranjero, fuera de la norma, en un contexto cada vez más pluralista y multicultural", afirmó el Dr. Raiser.

Al referirse a los principales acontecimientos que marcan la vida del CMI en estos momentos, Raiser destacó las cuatro áreas fundamentales en las que el Comité de Programa de la organización aprobó el marco de trabajo del Consejo: ser iglesia, proteger la vida, cumplir el ministerio de la reconciliación, así como dar testimonio y un servicio comunes en el contexto de la mundialización. En su informe, el Dr. Raiser hizo mención a la fundación en diciembre de 2000 de la "Alianza Ecuménica de Acción Mundial", una de las iniciativas que "podría abrir el camino para nuevas formas de relación y cooperación con organizaciones ecuménicas". Los dos ámbitos prioritarios en los que trabajará esta Alianza son la justicia económica y los problemas del VIH-SIDA. La Alianza, que será coordinada por el CMI, reúne organizaciones ecuménicas regionales, organismos de cooperación de las iglesias y organizaciones ecuménicas internacionales y católico-romanas.

Al mismo tiempo, el Secretario General de CMI explicó algunas de las razones que dieron lugar al surgimiento de esta alianza, especialmente el proceso de mundialización. "La fundación de la Alianza no es más que una de las nuevas respuestas que exige la cambiante situación mundial", expresó. Por otro lado, destacó la activa presencia que el Consejo ha mantenido en los diversos foros de las Naciones Unidas.

Por último el Dr. Raiser destinó un espacio mayor a la cuestión de ser iglesia en una comunidad conciliar. Raiser se refirió especialmente a dos documentos, en primer lugar a la declaración sobre los "Principios básicos de la actitud de la Iglesia Ortodoxa Rusa en relación con otras confesiones cristianas", aprobados por el Concilio Episcopal del Jubileo en el mes de agosto de 2000 y en segundo lugar, a la Declaración "Dominus Iesus", publicada por la Congregación para la Doctrina de la Fe del Vaticano, en el mes de septiembre de 2000. De este modo destacó el gran conflicto que se enfrenta con las dos posturas: por un lado la exigente eclesiología de católicos y ortodoxos y por el otro el pluralismo existente entre las iglesias protestantes.

Al hablar sobre el tema de cómo ser Iglesia, se refirió a la Comisión Especial sobre la Participación de los Ortodoxos en el CMI y al significado del espacio ecuménico. "Es necesario que este sea un espacio seguro que permita un debate franco en el que todos puedan hacer oír su voz, así como la búsqueda de un consenso sin la presión de tener que ganar el debate o un voto. Debe ser un espacio espiritual o sagrado que se reconstituya y proteja sin cesar mediante la oración y la celebración comunes, y en el que se reconozca que la comunidad se basa en el don de comunión que ofrece Dios en Cristo y que se logra mediante un proceso continuo de tradición y recepción".

Por último, expresó su deseo y esperanza de que esta visión pueda ser formulada, de modo que se logre con ella un proceso de revitalización del CMI que contribuya a los esfuerzos por ser iglesia en una comunidad conciliar.

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