Introdución
Fiel a este mandato, durante el Decenio, el CMI deberá hacer hincapié en la palabra "superar", no en "violencia". Por lo tanto, la metodología debe estimular las experiencias positivas de las iglesias y los grupos que se esfuerzan por superar la violencia. El Decenio para Superar la Violencia debe basarse en la experiencia y la labor de las iglesias locales y los contextos comunitarios. El CMI puede facilitar el intercambio, actuar como centro de coordinación y dar a conocer las experiencias de construcción y mantenimiento de la paz y prevención de la violencia a nivel local. Sin embargo, el Decenio para Superar la Violencia debe ir más allá de las estructuras del CMI en Ginebra e incluir a todas las iglesias miembros, las iglesias no miembros, las ONG y otras organizaciones que trabajan por la paz.
Por consiguiente, el Decenio para Superar la Violencia destacará y combinará los esfuerzos de las iglesias, las organizaciones ecuménicas y los movimientos de la sociedad civil para superar los diversos tipos de violencia. El CMI tratará de relacionar su labor con los objetivos, los programas y la estructura del Decenio de las Naciones Unidas para una Cultura de Paz y Noviolencia para los Niños del Mundo (2001-2010). Es importante que el Decenio para Superar la Violencia se centre en las contribuciones específicas e individuales tanto de cada iglesia miembro como del CMI en general.
Aprovechando la rica herencia de los programas del CMI por la paz y la justicia, los organizadores del trabajo del CMI en relación con el Decenio para Superar la Violencia pueden inspirarse en los modelos de coordinación de otros decenios, campañas y programas. Los organizadores considerarán en particular las metodologías siguientes: visitas en equipo y Cartas Vivas (como las del Decenio Ecuménico de Solidaridad de las Iglesias con las Mujeres) para enfocar los problemas y las perspectivas desde cada rincón del mundo; la World Wide Web (WWW), el vídeo y los materiales impresos (Campaña Paz a la Ciudad); los intercambios y las visitas. El Decenio para Superar la Violencia debería promover estas metodologías y continuar el trabajo ya realizado en el marco del Programa para Superar la Violencia y la campaña Paz a la Ciudad.
Este documento servirá de marco para la adopción de las medidas preparatorias del Decenio para Superar la Violencia. En el curso de éste, El Comité Ejecutivo y el Comité de Programa seguirán atentamente el proceso e irán concretando objetivos y métodos.
La Octava Asamblea del Consejo Mundial de Iglesias se reunió en torno a una cruz africana en Harare, Zimbabwe, para definir las prioridades y los programas que habían de regir sus actividades en los próximos siete años. Tomando como base el tema de la Asamblea, "Buscad a Dios con la alegría de la esperanza", los delegados proclamaron el Decenio Ecuménico para Superar la Violencia (DSV), y la Asamblea declaró que el CMI tenía que "elaborar una estrategia de colaboración con las iglesias en torno a estas cuestiones, con miras a crear una cultura de la noviolencia, estableciendo una relación de interacción con otros interlocutores y organizaciones internacionales, y adoptando enfoques apropiados sobre la mediación en los conflictos en el nuevo contexto mundializado". El CMI se propone, pues, fomentar su solidaridad con África y colaborar con la comunión mundial de personas que están construyendo culturas de noviolencia y de paz.
I. OBJETIVOS
Para llevar el trabajo por la paz de la periferia al centro de la vida y el testimonio de la iglesia y para reforzar las alianzas y el entendimiento entre las iglesias, las redes y los movimientos que trabajan por una cultura de la paz, se han establecido los siguientes objetivos del Decenio para Superar la Violencia:
II. ESTRUCTURA BÁSICA DEL DECENIO PARA SUPERAR LA VIOLENCIA
1. Claves para dar contenido y poner en práctica el Decenio para Superar la Violencia
III. OBSERVACIONES FINALES
2. Dos etapas del Decenio para Superar la Violencia
3. Fases del Decenio para Superar la Violencia
4. Metodologías y enfoques posibles
El Comité Central del CMI invitará a las iglesias miembros y las organizaciones ecuménicas a que se sumen al Decenio para Superar la Violencia y pedirá que con ocasión de reuniones ecuménicas regionales se definan prioridades y proyectos específicos y se contribuya a elaborar la estructura; a formular el mensaje principal; a crear el marco orgánico adecuado y a elaborar el presupuesto para la coordinación y la planificación; a formular y aplicar estrategias de comunicación; y a facilitar los primeros pasos del Decenio.
En enero de 2001 se organizarían actos simultáneos de inauguración del Decenio en todo el mundo, con participación de congregaciones y grupos locales, así como reuniones internacionales a las que se dará el mayor eco posible. En el marco del Decenio para Superar la Violencia se abordarán diferentes problemas y se recurrirá a metodologías adecuadas que deberían estar integradas en la planificación, la comunicación, los actos conjuntos y los objetivos comunes.
Al mismo tiempo que continúan algunos programas y acciones, el CMI facilitará los intercambios entre los modelos creativos de trabajo por la paz establecidos en los tres primeros años con la finalidad de reforzar las redes de contactos y de formar nuevas alianzas.
En el análisis y la evaluación de la primera etapa del Decenio para Superar la Violencia se revisará el proceso y se tratará de responder a las siguientes preguntas: ¿Qué lecciones se han aprendido hasta ahora? ¿Con qué problemas se enfrentan las iglesias? ¿Qué hacen las iglesias? ¿Qué queda por hacer? Los intercambios sobre la estrategia y las visitas ayudarán a los participantes a escuchar y a aprender unos de otros. Los resultados se integrarán en la preparación para la Asamblea y en el trabajo para dar nuevo ímpetu con miras a la segunda etapa del Decenio.
Se expondrán y examinarán las lecciones derivadas de la primera parte del Decenio y sus problemas. Se ultimarán y adoptarán la orientación y el plan de acción para 2006-2010.
5. Problemas
Continuar y ampliar la reflexión teológica sobre la violencia y la noviolencia desde el punto de vista de la dignidad y de los derechos humanos de la persona y de la comunidad; proceso continuo de estudios bíblicos accesible a todos (contextuales, intercontextuales, interculturales), estudio y análisis de las comisiones de verdad y reconciliación. Fomentar la participación de las iglesias y las redes regionales en la reflexión sobre la violencia y la construcción de la paz en momentos de problemas estructurales como el racismo, la globalización, la violencia contra las mujeres, la violencia entre los jóvenes, la violencia contra los niños, etc.
Ofrecer apoyo práctico y solidaridad a las iglesias y los grupos que se esfuerzan por organizar campañas dinámicas sobre cuestiones específicas con el objetivo de prevenir, encauzar y superar la violencia en sus propios contextos. Alentar a las iglesias y organizaciones a constituir redes para la realización de campañas internacionales concretas.
Recopilar, coleccionar y dar a conocer planes de formación para la paz destinados a niños, jóvenes y adultos basándose en modelos ya existentes, y en particular desde una perspectiva cristiana; establecer redes de contactos entre educadores y expertos, así como instituciones teológicas, que se ocupan de encauzar y resolver conflictos. Oponerse a los actuales sistemas de educación y medios de información que contribuyen a perpetuar la competencia, el individualismo agresivo y la violencia, especialmente entre los niños.
Dar a conocer el material y las prácticas de culto y oración de diversas tradiciones y culturas que sirvan de inspiración para nuestros esfuerzos comunes en favor de la paz y la reconciliación. Particularmente importante es el concepto de metanoia, ya que las iglesias deben asumir la responsabilidad que han tenido en acciones violentas del pasado y del presente. La metanoia comprende la confesión, el arrepentimiento, la renovación, y la celebración de la fe y constituye por lo tanto una base adecuada para una cultura de la paz.
Mediante la red WWW, los textos impresos, los vídeos, los distintos actos que se organicen con este objeto y los contactos personales, las iglesias, las comunidades, los grupos y las personas pueden intercambiar sus experiencias de violencia y las iniciativas creativas de superación de la violencia. Estos relatos ponen en contacto las personas y sus esfuerzos, brindan apoyo y solidaridad, permiten compartir recursos e ideas y alimentan constantemente el proceso y las prioridades del Decenio, en particular para la segunda etapa, 2006-2010.
La "violencia" no es sólo física. Hay también una violencia emocional, intelectual y estructural. En el Decenio para Superar la Violencia, lo importante es la prevención y la respuesta a formas de violencia tales como las siguientes:
El Decenio Ecuménico para Superar la Violencia aspira a suscitar el interés y las expectativas de las iglesias, las organizaciones ecuménicas, los grupos y los movimientos de todo el mundo en cuanto a la contribución positiva, concreta y específica de las iglesias en favor de la construcción de una cultura de paz. La configuración y la metodología del Decenio para Superar la Violencia deberían ser bien definidos, aunque permaneciendo abiertos para dar lugar a la creatividad y a la energía dinámica de las iglesias y los diferentes grupos sociales. La estructura del Decenio para Superar la Violencia dependerá de las sugerencias, los planes y la orientación que den las iglesias miembros del CMI y las organizaciones ecuménicas para determinar los problemas y definir el proceso que nos permita seguir avanzando.
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