Declaraciones y acciones de las iglesias

Foro Regional sobre el Compartir Ecuménico de Recursos
Santo Domingo, 20 de octubre de 2001

"El Foro Regional sobre el Compartir Ecuménico de Recursos, integrado por diferentes representantes de iglesias, organismos ecuménicos e iglesias indígenas de América Latina y el Caribe, bajo el auspicio del Consejo Latinoamericano de Iglesias y el Consejo Mundial de Iglesias, y con la participación de representantes de la Iglesia Unida de Canadá y del Servicio Mundial de Iglesias de Estados Unidos, reunidos en Santo Domingo, República Dominicana, del 18 al 21 de octubre del año 2001, hace llegar su saludo pastoral de paz y solidaridad a todas las iglesias, organismos y comunidades de nuestro continente americano y caribeño.

La paz siempre ha tenido un profundo significado para todos nosotros y nosotras, dada la problemática de violencia, injusticia y marginación que sufren nuestros pueblos y que afectan cotidianamente la vida familiar y la unidad comunitaria. Nuestra agenda de trabajo y reflexión en Santo Domingo ha estado marcada por los deplorables atentados del 11 de septiembre y la respuesta bélica de los gobiernos que ostentan el poder mundial. Además de las acciones violentas, que rechazamos totalmente, se nos quiere imponer un nuevo contexto mundial de pretendida guerra indefinida y planetaria entre polos excluyentes, que no toman en cuenta la opinión ni las necesidades de la mayoría de la población mundial. Lamentamos que en el acelerado devenir de los hechos no se le ha dado su debido lugar al papel de las Naciones Unidas en el tratamiento de conflictos internacionales.

En esta situación, reiteramos la pertinencia de las palabras de Jesús, el príncipe de la paz: "Yo he venido para que tengan vida, y la tengan en abundancia". Por tanto, afirmamos el respeto absoluto a la vida humana, y el derecho de todos los pueblos a vivir en una paz integral donde la vida plena sea una realidad sustentada en la verdad, la justicia y la dignidad.

El desafío histórico del momento es construir una profunda cultura de paz, en la que todos los seres humanos, sin distingo de credo, raza, género, etnia o cultura, tengamos derecho al trabajo, al pan, a la educación, a la cultura, a la salud, y a una auténtica relación con nuestro prójimo, con la naturaleza y con Dios. Todos estos valores están siendo negados violentamente por el actual sistema económico y su estrategia de globalización, que genera violencia, muerte y discriminación. Este mismo sistema es el que en los momentos actuales impone la guerra y pretende justificar lo injustificable.

Desde esta realidad, asumimos un mayor compromiso a favor de la vida y damos gracias a Dios por los testimonios y la fidelidad de creyentes y de personas de buena voluntad en todo el mundo, que hacen del respeto a la vida el sentido de su existencia. Sin el respeto absoluto a la vida de todos los seres humanos no es posible construir una paz duradera y verdadera. Una de las formas más importantes para construir la paz es compartir, en un genuino compromiso con los propósitos de equidad y justicia que proceden de Dios, todos nuestros recursos, capacidades, testimonios, experiencias, trabajo y carismas.

La esperanza viva, fundada en la resurrección de Jesucristo, nos lleva a afirmar que, a pesar de todo, su Reino viene! Oremos por todas aquellas personas, comunidades y pueblos que sufren en este momento. Y pidamos sabiduría para prestar atención a lo que el Espíritu clama hoy a las iglesias.

Las palabras del Apóstol ratifican que: "En Cristo Jesús, vosotros que en otro tiempo estabais lejos, habéis sido hechos cercanos por la sangre de Cristo, porque El es nuestra paz."

Paz, Shalom, Salam.

Por el Consejo Mundial de Iglesias
Obispo Aldo Etchegoyen
Miembro del Comité Central

Por el Consejo Latinoamericano de Iglesias
Licda. Noemí Espinoza
Segunda Presidenta"


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