Declaraciones y acciones de las iglesias

Consejo de Iglesias de Cuba
Llamamiento a la Jornada de Oración por la Paz
La Habana, 1 de octubre del 2001

"A los cielos y a la tierra llamo por testigos hoy contra vosotros, que os he puesto delante la vida y la muerte, la bendición y la maldición; escoge, pues, la vida, para que vivas tú y tu descendencia." Deuteronomio 30:19

El Comité Ejecutivo del Consejo de Iglesias de Cuba consternados por los trágicos acontecimientos del pasado 11 de septiembre en los que el pueblo norteamericano experimentó en su propio territorio las consecuencias del terrorismo, uno de los flagelos que golpean con saña a la comunidad humana en los últimos tiempos, expresión de la violencia irracional y el odio desmedido que caracteriza al mundo de hoy, levantamos nuestra voz, que es la de muchos cristianos y cristianas en nuestro país, para condenar una vez más acciones como éstas.

Pero, a la vez, queremos expresar nuestra preocupación por el lamentable cauce que van tomando las reacciones ante tan horrendo crimen. Podemos entender la angustia de este hermano pueblo. Podemos entender sus sentimientos de impotencia y el ansia de encontrar y castigar a los responsables de una barbarie de tal naturaleza. Hemos experimentado muchas veces como Nación en nuestra historia lejana y cercana, la misma angustia, la misma impotencia, las mismas ansias de justicia para quienes la desprecian y pretenden erigirse en gendarmes del bien y del mal, ignorando el más elemental derecho de los seres humanos: el derecho a la vida. Es tamos seguros que muchos hombres y mujeres, especialmente en los países del llamado Tercer Mundo, se solidarizan también con el pueblo norteamericano porque reconocen en el dolor y el sufrimiento de estos días, el suyo propio de siglos.

Como cristianas y cristianos, con humildad y amor hacia nuestros hermanos y hermanas norteamericanos, en el nombre de nuestro común Señor, Jesús de Nazaret, Hijo unigénito de Dios quien es Padre de todos los seres humanos, deseamos hacerle un llamado, convocándoles bajo las palabras del Apóstol Pablo:

"... si hay alguna consolación en Cristo, si algún consuelo de amor, si alguna comunión del Espíritu, si algún afecto entrañable, si alguna misericordia, completad mi gozo, sintiendo lo mismo, teniendo el mismo amor, unánimes, sintiendo una misma cosa. Nada hagáis por contienda o por vanagloria: antes bien con humildad, estimando cada uno a los demás como superiores a él mismo; no mirando cada uno por lo suyo propio, sino cada cual también por lo de los otros..." (Filipenses 2:1-4)

Demos gracias a Dios, juntos, por la misericordia de su amor y por la certeza de su presencia en medio de la incertidumbre y el dolor. Alabemos su nombre, juntos, porque le reconocemos como Dios de la Historia y Señor de todos y todas. Oremos, juntos, por la paz del mundo y por la justicia para todos los seres humanos. Oremos, juntos, para que dé sabiduría a aquellas personas que tienen el poder militar y político: que Dios les de discernimiento para obedecer su Palabra: "escoge, pues, la vida, para que vivas tú y tu descendencia."

Llamamos también, a todas las Iglesias y comunidades cristianas de Cuba a que nos unamos en una "Jornada de Oración por la Paz". Cada una, a la hora, lugar y frecuencia en que lo decida, desde ahora y hasta diciembre en que celebraremos el nacimiento del enviado de Dios: el Príncipe de Paz, nuestro Señor Jesucristo, juntémonos para orar a nuestro Dios por la Paz y la Justicia del Mundo. Invitamos a las hermanas y hermanos de las Iglesias de los Estados Unidos, de América Latina y el Caribe y del resto del mundo a que se unan a nosotros, para que se haga realidad a través de la acción del Espíritu Santo una tierra donde reine la Paz y la Justicia para todos los seres humanos y para toda la creación.

"La misericordia y la verdad se encontraron;
la justicia y la paz se besaron.
La verdad brotará de la tierra
y la justicia mirará desde los cielos."
Salmo 85:10-11

Dr. Reinerio Arce-Valentín
Presidente
Consejo de Iglesias de Cuba"


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