Cincuenta Aniversario y Octava Asamblea del CMI
Crónica mensual
no. 10
Los jóvenes y el
Consejo Mundial de Iglesias

por Freddy Knutsen


"¿Dónde están los jóvenes?" La pregunta es particularmente pertinente este año en que el Consejo Mundial de Iglesias (CMI) celebra su cincuentenario.

En muchos lugares los jóvenes están ausentes cuando se trata del CMI o del ecumenismo. ¿Es el ecumenismo una cuestión exclusivamente reservada a los teólogos eruditos de las iglesias? ¿O es algo que concierne a todo el pueblo de Dios?

Hoy en día, se considera a menudo que el Movimiento Ecuménico y el CMI tienen especial interés sólo para una minoría en las iglesias. No obstante, al mismo tiempo que las iglesias se interrogan acerca de la pertinencia del CMI como institución y acerca de su propia participación en él, los jóvenes se interrogan a su vez sobre la pertinencia de su participación en las iglesias mismas.

Ante los nuevos retos con que se enfrentan las iglesias y el mundo, la participación de los jóvenes en la labor ecuménica es esencial para la continuación y la supervivencia tanto del Movimiento Ecuménico como de las iglesias. Si la actual generación de jóvenes no se incorpora al Movimiento Ecuménico, la fuerza y el sentimiento de comunidad que las iglesias han experimentado a lo largo de la historia del CMI se debilitarán al entrar en el siglo XXI.

Sin embargo, fueron los jóvenes en las Asociaciones Cristianas de Jóvenes (ACJ), las Asociaciones Cristianas Femeninas Mundiales (ACF) y en la Federación Universal de Movimientos Estudiantiles Cristianos (FUMEC), quienes prepararon el terreno para lo que había de ser el CMI. Desde el principio el CMI y el Movimiento Ecuménico han dependido del aporte de los jóvenes y del bagaje ecuménico adquirido gracias a las organizaciones internacionales de jóvenes.


Jovenes a la Conferencia Mundial sobre Misión y Evangelización del Consejo Mundial de Iglesias (Salvador, Bahía, Brasil, 1996).

Muchas personalidades ecuménicas destacadas de este siglo se iniciaron en el ecumenismo cuando eran jóvenes. Antes de ser nombrado primer secretario general del CMI en 1948, W.A. Visser't Hooft participaba en las actividades de la ACJ y de la FUMEC. En la Conferencia Mundial de las Misiones en Edimburgo en 1910, William Temple tenía 28 años cuando, en calidad de steward, indicaba a los participantes sus asientos. Más tarde llegó a ser Arzobispo de Canterbury y presidió la conferencia de Fe y Constitución en Edimburgo en 1937 en la que se trazaron los planes para un consejo mundial de iglesias. Podrían citarse también muchos otros nombres históricos y encontraremos asimismo entre los actuales dirigentes del CMI muchos que iniciaron de jóvenes su peregrinaje ecuménico.

Desde 1948, más de 1.500 jóvenes de edades comprendidas entre 18 y 30 años han participado en el Programa de Stewards del CMI. En el marco de este programa se invita a jóvenes de diferentes iglesias de todo el mundo a las principales reuniones del CMI para realizar tareas prácticas relacionadas con la buena marcha de las reuniones y al mismo tiempo conocer de cerca la labor ecuménica. Visser't Hooft deseaba que los jóvenes tomasen contacto con el ecumenismo y sus dirigentes para que a su vez un día pudiesen llegar a ser dirigentes ecuménicos ellos mismos, como había sido su caso.



Stewards que participaron a la réunion del Comité central del CMI de este año en Ginebra

Habrá 175 stewards de 75 países diferentes en la Octava Asamblea del CMI al final de este año en Harare, Zimbabwe (3-14 de diciembre). Es de esperar que estos jóvenes desempeñen un papel catalizador en sus propias iglesias, transmitiendo el ecumenismo a una nueva generación. Los jóvenes stewards no sólo asistirán a la Asamblea en representación propia sino que vendrán en nombre de sus comunidades respectivas. Sin embargo, en último término es la fuerza y el apoyo de las iglesias locales y de las redes ecuménicas de jóvenes lo que determinará cómo germinan en su propia tierra las semillas sembradas mediante el programa de stewards.

Los jóvenes han reivindicado una plena participación en la vida y los trabajos del CMI desde sus comienzos. Cada generación de jóvenes ha compartido el ideal de esta plena participación; pero también ha compartido la decepción cuando los dirigentes de las iglesias han puesto obstáculos. No obstante, en los últimos años se han hecho progresos en el CMI.

En la primera Asamblea de Amsterdam participaron 100 delegados jóvenes, pero estaban sentados en el gallinero y no tenían derecho a voto. En la cuarta Asamblea de Uppsala en 1968, el 4% de los delegados con derecho a voto eran jóvenes. En la siguiente Asamblea de Nairobi, en 1975, representaban ya el 9%. En Vancouver en 1983 eran el 13,5%, y en Canberra en la séptima Asamblea el 11%.

En la Asamblea de Harare la proporción será del 15%, lo que significa que unos 150 delegados serán jóvenes de entre 18 y 30 años de edad. Las iglesias son cada vez más conscientes de la importancia de la participación de los jóvenes en el Movimiento Ecuménico. Esta voluntad de promover su participación se manifestó también en la Asamblea de Canberra cuando se designó a Priyanka Mendis, de Sri Lanka, como una de los presidentes y presidentas del CMI, siendo la primera persona joven que ocupa este prestigioso cargo que dista de ser simplemente honorífico.

Al dar prioridad a la participación de los jóvenes en su vida y actividades, el CMI pone también de manifiesto su convicción de que, en aras de una verdadera renovación, es necesario involucrar a los adultos jóvenes en todas las cuestiones relacionadas con la iglesia y la sociedad.

Los jóvenes de las iglesias quieren mostrar al mundo la pertinencia de la fe cristiana hoy en día, y lo hacen dando testimonio del Cristo resucitado que vino para traer vida y esperanza. Encarándose a la injusticia y solidarizándose con la juventud oprimida de todo el mundo, los jóvenes cristianos dan un testimonio fiel al mundo.

En agosto de este año, cuando los gobiernos de varios países de África decidieron hacer participar a la población civil en el conflicto en la República Democrática del Congo, jóvenes ecuménicos de toda África estaban ultimando sus preparativos para un proyecto de paz en el continente.

En Asia, los jóvenes ecuménicos de Indonesia están sumando sus esfuerzos a los de los que están tratando de hacer frente a la difícil situación que vive el país, propugnando activamente cambios y llamando en su apoyo a los jóvenes de todo el mundo.

Más de 400 jóvenes de muchas iglesias y de más de 100 países asistirán a la Asamblea del CMI en Harare. En los días anteriores a la Asamblea muchos de ellos se reunirán en la Preasamblea de los jóvenes, del 28 de noviembre al 1 de diciembre de 1998. Al congregarse tantos jóvenes, la celebración previa a la Asamblea será en sí misma uno de los mayores encuentros de la juventud ecuménica de los últimos 10 años. Jóvenes delegados, stewards y asesores se prepararán para participar en la Asamblea. Los servicios de culto y otras reuniones que tendrán lugar justo antes de que comience la Asamblea ofrecerán un espacio en el que los jóvenes edificarán lazos comunitarios y podrán aportar su respuesta personal al don y al llamamiento de Dios de promover la unidad de los cristianos.

Entre los dirigentes de la Octava Asamblea habrá también delegados jóvenes. Esto se pondrá muy de manifiesto durante la segunda fase de las "reuniones de información y debate", cuando seis jóvenes actuarán como moderadores en las seis series de esas reuniones. Mientras que en la primera fase de estas reuniones se evaluará la labor del CMI desde la última Asamblea en Canberra en 1991, en la segunda fase se mirará al futuro y se formularán orientaciones y prioridades para la labor del CMI en el paso al siglo XXI.

El CMI tiene una visión de los jóvenes como clave del futuro y también del presente de las iglesias, del CMI y del propio Movimiento Ecuménico. Cuando los jóvenes asuman puestos de responsabilidad en Harare, esa visión se hará realidad.


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El rev. Freddy Knutsen, pastor ordenado de la Iglesia de Noruega, es secretario ejecutivo de la Oficina de Juventud del CMI. Está disponible para facilitar más información y para conceder entrevistas. Periodistas de radio: tomen nota de que, a efectos de esas entrevistas, hemos instalado una línea RDSI en nuestro estudio de radio utilizando un Codec CCS M66I de 64K.

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John Newbury
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